Dólar “zen”: las cuatro razones para entender la calma cambiaria de los últimos tres meses

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El tipo de cambio llegó a bajar hasta $42. Cuánto influyen el “efecto campo” y las tasas de interés en pesos.

El dólar acumula casi 80 días sin inestabilidad.

Hace casi 80 días la preocupación central de los analistas, inversores y del propio Gobierno estaba relacionada a cómo domar al tipo de cambio, que entre marzo y abril había vuelto a un escenario de volatilidad que lo llevó desde los $39 hasta casi $46 en dos meses. Una negociación decisiva a tiempo con el FMI, la entrada de los dólares del agro y un contexto internacional menos desfavorable eliminaron esa inestabilidad y arrojaron a la divisa a un camino de retroceso y de un fortalecimiento del peso.

Un cuarto factor que explica cómo bajó la demanda por el dólar es la tasa de interés de los pesos. Un rendimiento positivo en comparación multiplicó las inversiones en moneda local, como por ejemplo la de los plazos fijos, que otorgan tasas mensuales cercanas al 4%, cuando la inflación -se espera- perfore el 3% en la medición de junio que dará a conocer el Indec este martes.

Para el analista financiero Alejandro Bonavita, “la apreciación del peso no es una excepción durante el último trimestre”. Desde principios de mayo, por ejemplo, la lira turca, una de las monedas que tuvo un comportamiento parecido al peso, se apreció 7%. El real brasileño, en los últimos dos meses, lo hizo 8%. Como comparación, desde fines de abril el peso avanzó 9%.

“Por otro lado hay factores que potencian la evolución de nuestro peso. La venta de u$s60 millones diarios del Tesoro para financiar necesidades en pesos (cuyo origen son los desembolsos del FMI), liquidación de dólares de la cosecha (ausentes el año pasado), en un contexto de altas tasas en pesos genera fuerte incentivo al carry trade”, concluyó Bonavita, consultado por nuestro medio.

El carry trade es el proceso por el cual los inversores desdolarizan sus posiciones, consiguen pesos, y aprovechan las tasas de interés altas mientras la moneda “dura” permanece estable. En determinado momento, la estrategia termina por pasarse nuevamente al dólar.

Según calculó el economista Alejandro Bianchi, de InvertirOnline,, alguien que invirtió en plazos fijos en pesos desde finales de abril, cuando comenzó la tranquilidad cambiaria, “ganó 14% en dólares, entre los rendimientos mensuales que obtuvo de los depósitos y la apreciación del peso”.

El director de EcoGo, Federico Furiase, estimó por su parte que con el nivel actual de tasa de interés que dan los plazos fijos (4% mensual para el caso de una tasa anual de 48%), el tipo de cambio debería avanzar $1,67 para “neutralizar” la ganancia de esos depósitos sobre el dólar.

Los analistas coinciden en que la proximidad de las PASO determinará cuánto más puede durar el “veranito” financiero -que además de una baja del dólar incluye caídas del riesgo país por debajo de los 800 puntos, y revalorización de acciones y bonos argentinos-. Si el mercado lee que el resultado de las primarias dificulta las posibilidades de reelección del oficialismo, el proceso de regreso al dólar podría acelerarse.

Pero además del componente político, existen otros hilos más ligados a la economía local que pueden llegar a tensarse en los próximos meses. “Los dólares del Tesoro se agotan porque provienen de desembolsos del FMI que no estarán presentes el año próximo. Los dólares de la cosecha por una cuestión estacional comienzan a reducirse a partir de junio. Si bien estarán presentes, será en menor magnitud”, ejemplifica Bonavita.

Otro elemento que podría amenazar la tranquilidad cambiaria es, precisamente, la propia duración de ese fortalecimiento del peso. “El dólar no puede en el mediano plazo despegarse mucho del resto de las variables nominales (por ejemplo, precios y salarios). De hecho la evolución precios, salarios y dólar tienden a moverse parecido en períodos largos. Si uno se queda rezagado, lo que viene es la recuperación. Es como una bandita elástica, uno puede tirarla para atrás desde el medio, pero tiene un límite porque se corta, y cuando se suelta la reacción será proporcional al atraso”, concluyó.

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