El calvario de un paciente al internarse en el Hospital Iturraspe

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Hernan Arduvino fue víctima de maltratos luego que los doctores negaran su hospitalización pese a tener la documentación correspondiente.

La premura de la gestión socialista por inaugurar el nuevo Hospital Iturraspe revela, meses después, la desidia y la inviabilidad del nosocomio. El testimonio a Cadena Oh! por parte de un paciente que debía internare en el centro médico, da cuenta de sus múltiples falencias.

Hernan Arduvino, recibió el domingo un llamado por parte de la administración del Hospital Iturraspe para presentarse en el lugar a fin de quedar internado y así ser intervenido quirúrgicamente el día martes.

Cuando Hernán llegó al Hospital, mostró los documentos de internación al recepcionista, quien lo envió a la sala R, pero luego de buscar por varios minutos, Hernán cayó en la cuenta que tal lugar no existía.

Tras realizar nuevamente la consulta, fue remitido a la sala C, pero una vez allí, los médicos no quisieron internarlo, alegando que la hospitalización era un error administrativo: “En realidad no querían hacerlo porque no tenían camas”, dijo Hernán.

Ante la negativa del reclamo, se dirigió a un efectivo policial que circulaba por los pasillos, quien, luego de leer la documentación, instó a los médicos a que se efectivicen la internación.

“MIS MÉDICOS ME DEJARON LOS MEDICAMENTOS PERO LOS ENFERMEROS NO ME LOS DIERON, TRANQUILAMENTE ME PODRÍA HABER MUERTO”

A partir de allí comenzó su calvario. En la habitación donde fue hospitalizado, Hernán no recibió el suero que había sido ordenado por su médico de cabecera. Pasó dos días sin tomar agua y cuando exigió algo de beber, la respuesta que obtuvo fue que no había vasos.

“La cama donde me acostaron tenía un montón de sangre y no era mía. En el baño había un tarro con orín con sangre que pertenecía a mi compañero de cuarto que tenía un problema de colon. En el inodoro había caca que nunca fue limpiada en los cuatro días que estuve”.

Hernán dijo, además, que los baños no tenían canillas y que las duchas estaban mal terminadas, mientras que las paredes de muchos ambientes estaban resquebrajadas: “Los lavatorios no tenían canilla porque los “negros” se las robaban, me dijeron”.

Cuando pidió hacer el descargo en el libro de quejas, Hernán fue enviado de un lugar a otro: “Tienen la táctica de mandarte de oficina en oficina hasta que te cansás. He caminado horas por los pasillos sin ninguna respuesta. En cada lugar encontrás a tres o cuatro personas y no sabés qué están haciendo”.

El hombre narró, también, cómo en una de las salas cercanas a su habitación las enfermeras escuchaban música con el cadáver a su lado, mientras la familia lloraba adentro.

“No te dan de comer, no usan guantes, está todo expuesto, sin esterilización. La comida está sin tapar, cuando llega a la segunda sala ya está completamente infectada. Si tenés algo de conciencia no comés. Si vas enfermo volvés peor, primero por el trato, segundo por el estado del Hospital. Mis médicos me dejaron los medicamentos pero los enfermeros no me los dieron, tranquilamente me podría haber muerto” finalizó.

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