El ex Jardín Botánico, la imagen de la desidia

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Años de falta de obras y mantenimiento dejan un aspecto de abandono generalizado en el ex Jardín Botánico, ahora Jardín de la República del Líbano. La lucha incansable de vecinos nunca tuvo respuestas, pero no se dan por vencidos.

En noviembre de este año, el primer Jardín Botánico de la ciudad de Santa Fe, emplazado en Aristóbulo del Valle 4700, hoy conocido como Jardín República del Líbano, cumplirá 80 años y lamentablemente, desde hace mucho tiempo, el espacio verde, necesario en tiempos de abundancia de cemento, se encuentra en completo estado de abandono y los reclamos de quienes viven en inmediaciones no fueron escuchados a lo largo del tiempo.

Tal es así que en septiembre de 2016, la Resolución N° 16.135 ponía en revalorización el ex Jardín Botánico, algo que, lógicamente, no se llevó a cabo o se llevó a cabo a medias. La falta de obras generan una imagen casi desoladora y el mantenimiento del mismo es inexistente, lo que hace que este pulmón verde no pueda ser aprovechado por los ciudadanos, de hecho, la mayoría de las veces se encuentra absolutamente vacío, lo que es entendible, ya que, su estado en general, no invita al disfrute.

Marta Snaidero es una de las militantes por la recuperación del espacio, y en esta lucha incansable por no perder un lugar que ya casi está perdido, cuenta alguno los males que acechan a este jardín desde hace años: «Después de años (2008) de bregar vecinos por su puesta en valor esperanzados en promesas electorales, lo proyectado quedó a mitad de camino. Falta de senderos, acceso a lo que cobijaba a indigentes, actos sexuales a plena luz del día, entierro de canes, descarte hasta de colchones y todo tipo de basura, eran apenas ejemplo de lo que «no veía» el gobierno municipal”.

Ya en 2016, una nota publicada en Agenciafe.com advertía sobre la problemática del lugar, bajo el título “Denunciaron que entierran perros en el Botánico a plena luz del día”.

Por su parte, Snaidero continúa: “Hoy, mucho no ha cambiado el panorama. Desde la transitada Avda. A. del Valle al 4700, el caminante, conductor de vehículo que se detiene ante el semáforo sito en la Seccional 11a. de policía, puede ya no sorprenderse del resto de hormigón y canto rodado que no se ha retirado. Si muestra de desidia vale el hecho que en la ermita, no hay luz ni canilla por donde fluya el agua que debe usar la señora que «todavía» reniega en mantener limpio el sector” y advierte: “Desde las bocas situadas en el piso, conecta una manguera, si, debe agacharse comprometiendo sus rodillas con signos propios de la edad. Ni qué hablar del carribar autorizado a funcionar sobre Luciano Torrents casi A. del Valle, expendiendo comestibles debe «higienizar» los elementos y/o expender un vaso con agua con igual problemática”.

Snaidero sostiene, con razón, que “la pandemia no puede seguir usándose como excusa para que este predio histórico referencie una postal no propia de destacarse. Desde que con el ex encargado de las mínimas obras (Sr. Leonardo Melano) atamos con un cable una columna vieja de alumbrado color naranja a un poste, ésta continúa cual tótem, ya casi tapada por yuyos, escombros y bolsas diarias conteniendo más basura, (sobre calle Rivadavia frente a un deposito mayorista y aledaño a juegos infantiles)”.

“Preciosos maceteros destruidos y sin ornamentación, dan cuenta de que al anterior y actual gobierno no los conmueve que denominarse «Jardín”….sea tan sólo algo tallado en una placa. Qué pasó con las cuadrillas? Con los placeros que por poco tiempo disfrutaron de tener un trabajo gracias a cooperativas? Cuestión de política?”, se pregunta Snaidero.

Y para finalizar interpela: “¿Pasará otro gobierno sin prestarle atención?”.

Lo que podría ser un espacio de esparcimiento, de juego para los chicos, una salida en busca del contacto con la naturaleza, se contrapone con la tristeza propia de todo lo que se abandona y se olvida. Esperando que en algún tiempo no muy lejano, los políticos de turno dejen de mirar para otro lado.

Fuente: Agenciafe

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