Los remotos orígenes del slogan “Sí se puede” que usa Mauricio Macri en sus marchas

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La frase fue inventada por César Chávez en 1972, en una protesta de campesinos en Arizona, Estados Unidos. La campaña de Barack Obama en 2008 la globalizó.

Mauricio Macri en el acto del “Sí se puede”, en Tucumán.

Mucho antes de que Barack Obama popularizara la frase, el “sí se puede” ya era el lema de políticos y activistas peleando batallas que, en su momento, parecían imposibles de ganar.

Ha pasado casi un mes desde que el presidente Mauricio Macri anunció en Belgrano la serie de caravanas por 30 ciudades del país con las que piensa mejorar su desempeño en las elecciones del 27 de octubre, bajo el mismo eslogan: “sí se puede”, tomado de la campaña que llevó a Obama a la presidencia de Estados Unidos.

Pero ese lema, que luego adoptaron movimientos sociales y políticos en todo el mundo, no fue inventado por la campaña de Obama. El reconocimiento por usar la frase por primera vez se le da a un grupo de trabajadores agrícolas latinos en los Estados Unidos.

En 1972, César Chávez, un famoso activista, estaba en la mitad de una huelga de hambre en Phoenix, Arizona, protestando por una ley que le prohibía a los trabajadores agrícolas manifestarse o hacer huelgas en la temporada de cosecha. Su salud estaba completamente deteriorada, ya que llevaba más de veinte días sin comer un solo bocado. Ni siquiera se podía levantar de la cama.

A su lado estaban Dolores Huerta, con quien fundió la Unión de Trabajadores Agrícolas Unidos (UFW) de los Estados Unidos, y su hermano, Richard Chávez.

En una biografía escrita por Jacques E. Levy en 2007, Chávez describe esos momentos así: “Siempre que hablábamos sobre pelear contra la ley, las personas decían: ‘No se puede, no se puede, no es posible. No se puede hacer’. Mi hermano Richard dijo eso en una reunión en el motel de Wickenburg y cuando fue el turno de Dolores, ella dijo: ‘Desde ahora, no vamos a decir no se puede, vamos a decir sí se puede’”.

Ese día nació un lema que convocó a protestas como las de 2006 en los Estados Unidos por los derechos de los inmigrantes, motivó cantos en partidos de fútbol (los hinchas ecuatorianos le han cantado eso a su selección desde Japón 2002), películas (es la frase que usan las porristas en la película de Disney Channel titulada “Sí se puede”) y discursos de políticos como el presidente interino de Venezuela, Juan Guaido.

El primer político que lo usó como eslogan oficial de su campaña fue el ex presidente colombiano Belisario Betancur en 1982. El “Sí se puede” llevó a Betancur a una victoria inesperada.

Betancur ya había perdido dos elecciones presidenciales y todos pensaban que lo mismo le iba a pasar en 1982 pero, Betancur ganó contra todo pronóstico.

El “Sí se puede” de verdad tuvo su clímax cuando fue adoptado por Obama en 2004 durante su campaña para el senado de Estados Unidos. El jefe de campaña de Obama en esa época, David Axelrod, recordó el momento en que el “Yes we can” llego a la vida del joven senador en su libro “Creyente: Mis 40 años en la política”.

Obama estaba grabando un aviso y esas eran las últimas tres palabras que tenía el guión. A Obama estas palabras le parecieron “muy cursis” pero su esposa, Michelle Obama, le aseguro que no era así, y, como escribió Axelrod en su libro, “él confiaba completamente en los instintos de Michelle.” “Su aprobación cerró inmediatamente el contrato, preservando el lema que iba a ser nuestro grito de guerra en esta y todas nuestras futuras campañas”, escribió Axelrod en su libro.

Pero la frase no se volvió el eslogan característico de Obama hasta la primaria presidencial de 2008, cuando la pronunció en un discurso después de perder las elecciones de New Hampshire contra la ex secretaria de Estado Hillary Clinton.

Adam Hodges, un profesor de lenguaje en la Universidad de Colorado especialista en la conexión de el lenguaje y la política, le dijo a Clarín que Obama decidió introducir esa frase después de esa derrota para “inspirar a sus seguidores y decirles que ese no era el final” demostrando que es un eslogan “muy inspirador que se puede usar en esas situaciones”.

“Cuando nos enfrentamos a probabilidades imposibles, cuando nos han dicho que no estamos listos o que no debemos intentarlo o que no podemos hacerlo, generaciones de estadounidenses han respondido con un credo simple que resume el espíritu de un pueblo: sí, se puede”, exclamó Obama ante 1.500 seguidores que le respondieron con un simple “yes we can” que llenó el auditorio de la escuela donde estaba el candidato y que luego lo llevó a ganar la nominación del Partido Demócrata y la presidencia de los Estados Unidos.

En EE.UU., “yes we can” se volvió un símbolo del cambio, pues eso representó Obama para muchos.

“Los políticos estadounidenses siempre se presentan como estando en contra del establecimiento de Washington y quieren posicionarse como agentes de cambio”, observó Hodges y agregó que tal vez Macri “está tratando de demostrar que no solo es parte de lo establecido, sino que es capaz de generar cambios como lo haría una persona de afuera”.

Mary Hill, una profesora de literatura y lenguaje en St. Mary’s University en Texas, le dijo a Clarín que no está sorprendida que otros políticos quieran usar el eslogan de Obama.

“Si en Estados Unidos, con su historia de violencia estructural y racismo con respecto a los afroamericanos y otras minorías, puede funcionar esta frase para el Presidente Obama, ciertamente podría funcionar allí”, agregó Hill, quien se especializa en la relación entre el lenguaje y el poder.

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