A dos meses del femicidio de Agostina Vega, el fiscal Raúl Garzón encabezó este jueves una nueva inspección ocular en la casa de Claudio Barrelier (33), con el fin de precisar las distancias entre los distintos ambientes, incluida la escena del crimen, y determinar si era posible estar en el lugar sin percibir el asesinato que estaba ocurriendo.

La inspección se llevó a cabo por la mañana en la vivienda ubicada en Juan del Campillo 878, en el barrio Cofico. Fue realizada a petición de Marianela Palmero, esposa de Barrelier, quien se encontraba en el domicilio al momento del crimen y busca acreditar que no escuchó, vio ni tuvo conocimiento de los hechos entre el 23 y el 25 de mayo pasado.
La pericia, de carácter exclusivamente visual, duró cerca de veinte minutos. Participaron los abogados defensores de los cinco imputados y también estuvo presente la abogada de una joven que estuvo secuestrada en ese mismo domicilio en mayo de 2025.
Agostina Vega desapareció en la madrugada del 23 de mayo de 2026. Según la investigación, ingresó esa noche a la casa de Barrelier y nunca salió con vida. Su cuerpo fue hallado días después, desmembrado y enterrado en un campo ubicado en la zona de Ampliación Ferreyra. La autopsia determinó que falleció por asfixia mecánica (ahorcamiento) y presentó indicios compatibles con abuso sexual previo.
Uno de los aspectos en que coincidieron los distintos abogados presentes fue que la casa aparenta ser la de acumuladores seriales y que, además, es más pequeña de lo que se creía: las habitaciones, el baño y la distancia entre ambientes hacen difícil concebir que el crimen se haya cometido sin que los demás habitantes se percataran.
«Me sorprende porque es más chica de lo que uno imagina», comentó Eduardo Allende, abogado de Osvaldo Fassetta, uno de los imputados por encubrimiento. «Desde la entrada hasta la cocina, cualquier ruido o grito se podría haber escuchado. Es muy corta. El baño es minúsculo en serio. Las habitaciones son muy pequeñas, al igual que la casa que ocupaba la pareja de Barrelier», señaló.
Sin embargo, Allende consideró que la pericia no aportó datos relevantes. Fassetta residía en uno de los cuartos de la casa.
Por su parte, Carlos Nayi, abogado de la madre de Agostina, calificó la vivienda como «tenebrosa». «Una casa tan tenebrosa, de acumuladores. Me imagino lo que debió sufrir Agostina en ese lugar», expresó en diálogo con TN.
Nayi sostuvo que el asalto y abuso sexual ocurrieron en la habitación donde dormía Fassetta, un espacio de tres metros por tres. Según su análisis, Barrelier habría limpiado ese cuarto posteriormente para cuando regresara Fassetta, quien no denunció los cambios en su habitación. «Esta persona ingresó a las 11 de la mañana y estuvo allí hasta las 15 y, pese a haber advertido cambios, guardó silencio», destacó. A diferencia de otros defensores, Nayi consideró que la pericia «termina de descartar cualquier hipótesis sobre Marianela Palmero».
Barrelier está acusado de abuso sexual con acceso carnal en concurso real con homicidio triplemente calificado por alevosía, criminis causae y violencia de género, es decir, femicidio. En tanto, Fassetta, Soledad Andreani y Mariana Palmero están imputados por encubrimiento doblemente calificado, debido a la gravedad del hecho precedente y al contexto de violencia de género en el que se cometió.
Soledad Andreani, amante de Barrelier, es propietaria del automóvil Ford Ka utilizado para trasladar el cuerpo desde la casa hasta el descampado donde fue enterrado.
La vivienda no es propiedad de Barrelier, sino de su pareja, Marianela Palmero. En ella vivían seis personas: Barrelier, su esposa, su hija de 11 años, Fassetta, y una pareja amiga del principal acusado, Ludmila y Matías. Actualmente, la casa se encuentra bajo custodia policial.
