Preocupación por el aumento de suicidios en el norte provincial

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Desde noviembre a la fecha, la localidad de Villa Ocampo y alrededores registró 23 muertes por esta vía. Organizaciones y distintos sectores de la sociedad piden la reactivación del programa «Red de vida» que tenía como objeto contener y frustrar posibles víctimas.

Atentos a prevenir y contener posibles casos de COVID-19, enfermedad que abruma al mundo entero, el norte de la Provincia de Santa Fe, sin embargo, pareciera haber descuidado otra pandemia de excepcionalidad: los suicidios.

Desde noviembre de 2019 a la fecha, la región septentrional registró unas 23 muertes por esta vía, principalmente en la localidad de Villa Ocampo. Muchos especialistas han advertido el reflote de una situación vivida más de diez años atrás.

A raíz del aumento exponencial de suicidios, principalmente de adolescentes, en el 2008 se creó un programa denominado “Red de vida”, que tenía como objeto contener y frustrar posibles casos. Para ello, en el norte provincial, se montó un gabinete con médicos clínicos y psicólogos subsidiado por el gobierno de Santa Fe, a la par que se articuló esfuerzos entre municipios, comunas y otras instituciones sociales.

Los buenos resultados derivaron en una disminución sustancial de casos, por lo que, hacia 2018, prácticamente no se registraron llamados que repararan en posibles situaciones de riesgo. La auspiciante caída en la curva de suicidios, derivó, que, en ese año, el programa termine por completo de desfinanciarse, por lo que Red de vida quedó desarticulada.

Lamentablemente, en los últimos cinco meses, el número de suicidios volvió a despertar la preocupación en las pequeñas localidades del norte santafesino. Dado que el programa desalentó las fatídicas decisiones, pero no explicó las causas de ellas, lo medular del problema pareciera haber resurgido.

Huber Cracogna, periodista de Villa Ocampo, que ha seguido de cerca los casos, manifestó a CADENA OH! la necesidad de reactivar el programa montado en 2008 “ya que los antecedes demuestran que a menos que se destinen recursos y se establezca un protocolo de salud mental, los casos continuarán multiplicándose”.

El suicidio no respeta edad ni condiciones sociales, de hecho, entre los últimos casos de personas que decidieron terminar con su vida, figuran empresarios y comerciantes de renombre.

Los especialistas afirman que, quien toma una decisión fatal, siempre lo preanuncia un tiempo antes, por lo que va dejando señales, advirtiendo a su mundo afectivo para que pueda salvarlo. En consecuencia, organizaciones sociales y distintos sectores de la sociedad, han comenzado a exigir a las autoridades la reactivación de un programa que contenga posibles casos de estados de depresión crónica y voluntades funestas que pueden ser revertidas.

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